mircoles, 22 de mayo del 202422 de may del 2024

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El pueblo de los perros abandonados en la Barranca de Huentitán

Conocido como «el pueblo de los perros», Arcediano en la Barranca de Huentitán ha experimentado un destino desafortunado desde hace 12 años, cuando los residentes fueron desalojados debido al proyecto Presa de Arcediano. Ahora, las casas, la iglesia y la escuela, abandonadas y víctimas de actos vandálicos, albergan a una jauría de aproximadamente 15 perros que han conquistado el lugar en medio del abandono humano y la proliferación constante de esta comunidad canina.

La integración de este grupo de canes comenzó con el desalojo de los habitantes originales. Visitantes frecuentes a la barranca relatan que «Rocky» fue el primero, abandonado por una familia que dejó la población. Otros perros siguieron siendo abandonados en la zona de la Barranca de Colimillas y bajaban a Arcediano en busca de alimento.

Blanca Estela Limón, una visitante regular de la Barranca de Huentitán, ha estado alimentando a los gatos en la parte superior del parque durante 12 años. En los últimos dos años, también baja diariamente a Arcediano para alimentar a los 15 perros que viven en la parte baja del pueblo.

«Antes venía cada tercer día y ahorita de que ya supe que ellos estaban aquí ya trato de bajar diario», cuenta Blanca mientras baja por las vías del tren, el camino más difícil pero necesario. Ella lleva alimentos como arroz, pan y croquetas para asegurarse de que los perros estén alimentados.

Blanca se ha convertido en una figura conocida en la Barranca, y la comunidad incluso le ha regalado mochilas para facilitar su labor. Otros visitantes, como Alondra Sosa, también se han unido para apoyar a los perros de Arcediano. Crearon el grupo de Facebook «Patitas de la Barranca GDL» para solicitar ayuda y han obtenido donaciones de alimentos y realizado cirugías de esterilización.

A pesar de los esfuerzos, la situación en Arcediano es difícil. Los perros adultos, considerados ferales, no son aptos para adopción. La comunidad pide apoyo de veterinarios y de la Unidad de Protección Animal (UPA) del gobierno municipal de Guadalajara, sin obtener respuesta hasta el momento. La jauría se mantiene unida, enfrentando la adversidad en su pueblo abandonado.

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Yo soy Beili Guerrero y esto es, turismo con sabor.